martes, 10 de enero de 2023

Tú tienes la Paz y yo no tengo el Bien...

Esta nueva entrada en mi blog es una excepción que me veo obligado hacer. Se trata de mi respuesta a un Comentario subido a la entrada;

 Domingo, 8 de enero de 2023

Gema...¡eres aún más bonita que tu nombre...!

 Lo hacía así:

 Isidro Q. R. 9 de enero de 2023, 9:59

Luis, alma de poeta.
Tu libro "LA PLUMA Y LA PALABRA", de obligada lectura por forma y contenido.
Tu amistad desde el año 1955. Eterna.

***

 Sinceramente creo que debo transcribir aquí lo que le contesté pues, me consta que muchos de los Comentarios no son leídos como se hace con las propias Entradas. Y es que Isidro, mi amigo, se lo merece.

Esta es mi respuesta;

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 Hola Isidro.

Isidro es mi sosias y por ende siempre que puede me regala unas rosas disfrazadas de alabanzas. Las rosas nunca engañan.
Esta vez deseo contestarte con una rosa roja que emulará mi pluma.
Te lo mereces, maño...!

Citando tu amable comentario, escribo que;

Cuando los favorables hados, esa fuerza desconocida que influye en nuestra vida, facilitan que,  un corazón de oro, el tuyo, que lo conozco,  y un alma de poeta, tú así me ves y yo me honro en ello, se encuentren, no puede por menos que nacer una amistad inquebrantable.
Ya ves, Isidro, van pasando los años...
Pasan tiempos oscuros.
Y momentos de gloria...
Días de sol y rosas entre tango y tango...
Tus tangos...! Qué no sabré yo de ellos..!
Tus pies que se transforman en gaviotas porteñas haciendo cabriolas entrelazados justo en el momento que esperabas...
Si, Isidro, son tus tangos que ni Gardel soñara...

Siguen pasando días de silencio que se esfuman como el humo de los cigarrilos que a escondidas fumabas, sin dejar rastro hasta que, de nuevo, esos mismos hados, configuran nuestro destino para volver a vernos.
Y en el abrazo, tú volviste a encontrar mi alma de poeta y yo tú corazón de oro
Los mismos y lo mismo que cuando teníamos tan pocos años que sólo habíamos cortado once escasas hojas al que pareciera eterno calendario de nuestra vida.
Porque tu corazón de oro, y esa que tú llamas mi alma de poeta, viven en cuerpos ya doblados pero no rotos con el mismo espíritu e ilusión de su niñez. La nuestra.

Bien lo sabes, Isidro. Tu corazón de oro ha sido muchas veces la necesaria muleta para mi alma de poeta.
Tú nunca mentirías, por tanto, con la humildad franciscana que nos inculcaron quiero y debo decirte que lo acepto.
Mi buen y fiel amigo, no me regañes. Deja que acabe.

Los  que tienen un corazón de oro no lo saben, por eso siempre, siempre serán inseparables de los que tienen un alma de poeta.

Tú tienes la Paz y yo no tengo el Bien. Necesito tu Paz, con ella alcanzaré el Bien.

¡Un abrazo, mañico...!

luis, y a la vez, su inseparable sosia "lobato"



Imagen tomada de la red dxe libre disposición que nada tiene que ver con el amigo Isidro. El baila aún mejor...!